3 ejercicios fáciles con lápices acuarelables (ideal para empezar) | Arte para no artistas
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Si estás empezando en el mundo de la acuarela, los lápices acuarelables pueden ser una gran puerta de entrada. Te permiten dibujar primero y luego activar el color con agua, lo que da más control y menos miedo al error.
Aquí te compartimos 3 ejercicios fáciles con lápices acuarelables para practicar técnica, control del agua y creatividad sin presión.
¿Por qué pintar con lápices acuarelables?
Los lápices acuarelables funcionan como un lápiz de color normal, pero al aplicar agua con un pincel el pigmento se transforma en efecto acuarela.
Son ideales para:
Principiantes Practicar degradados Explorar combinaciones de color Integrar dibujo y pintura
Con lápices acuarelables, dibuja pequeños asteriscos por toda la hoja.
Varía el tamaño de los asteriscos para que no todos sean iguales.
Combina dos o tres tonos de azul o morado para dar más profundidad.
Ahora viene la parte clave:
Con un pincel ligeramente húmedo, empieza a activar el pigmento.
Mientras difuminas, usa el mismo pincel para formar cuatro pétalos redondeados en cada grupo. Es decir, los pétalos no se dibujan con el lápiz, sino que se crean con el agua.
El efecto final simula pequeñas hortensias.
2. Paisaje con degradado dentro de un recuadro
Ideal para practicar:
Transiciones de color
Control del agua
Bordes limpios
Cómo hacerlo:
Delimita un recuadro con cinta.
Colorea el interior usando lápices acuarelables.
Puedes usar dos o tres tonos y superponerlos ligeramente.
Con un pincel húmedo, activa el pigmento y trabaja el degradado antes de que se seque.
Retira la cinta cuando esté completamente seco.
Este ejercicio es excelente para entender cómo se mezclan los colores cuando se activan con agua.
Puedes agregar detalles (como figuras o ventanas) con un rapidógrafo o micropunta.
3. Ejercicio creativo
Ideal para practicar:
Repetición y control
Activación uniforme
Creatividad a partir de una forma base
Cómo hacerlo:
Escoge un color y dibuja 9 o 12 óvalos del mismo tamaño con el mismo tono.
Hazlos alineados, formando una especie de grid.
Activa el pigmento con pincel y agua.
Deja secar completamente.
Con micropunta o rapidógrafo, juega con la forma del óvalo para transformarlo en algo diferente como frutas, animales, objetos, etc.
La clave es dejar que la forma te sugiera la idea.
Este ejercicio es técnicamente sencillo, pero creativamente retador.
¿Cuál es el más fácil para empezar?
Si estás comenzando con lápices acuarelables:
El degradado con cinta es el más estructurado.
La hortensia te ayuda a entender mejor el agua.
El grid creativo es el más libre y estimulante.
Lo ideal es repetirlos varias veces y observar cómo cambia el resultado según la presión del lápiz y la cantidad de agua.
En Arte para no artistas creemos que practicar es más importante que buscar un resultado perfecto.
Y estos ejercicios son un buen lugar para empezar.